
La cirugía plástica incluye no solo el acto quirurgico, sino también una infinidad de detalles que confluyen para generar un buen resultado.
Desde el primer contacto con el paciente debe producirse un "amor a primera vista" que signará el resultado. Esto es por parte mía,
una percepción del deseo, y así, poder explicar el verdadero alcance de la cirugía, saber que las cicatrices no desaparecen, solo pueden esconderse aprovechando pliegues o lineas de la piel
Hablar francamente de dudas con respecto a diferentes anestesias y las expectativas reales para cada caso sabiendo que no todo es posible.
Que cada persona es única e irrepetible y se adecúan los conocimientos al paciente que me toca operar.
No deslumbrarse con pautas publicitarias que sólo venden mentiras. El mejor momento para operarse es cuando uno dice "ahora", y por lo tanto entra convencida y feliz al quirofano. A partir de ésta premisa, todo puede salir bien.